La corte de Caterina Cornaro, Pietro Bembo y una nueva sombra narrativa en la memoria de la Serenísima.

En 1489, Caterina Cornaro, reina de Chipre, abdicó en favor de la República de Venecia y recibió el señorío de Asolo. Allí vivió con su corte, dejando una memoria política y cultural central en la identidad de la ciudad. El Castillo de la Reina Cornaro, en el centro histórico, es distinto de la Rocca situada en el Monte Ricco.
Pietro Bembo vinculó Asolo a sus Asolani, publicados en 1505. La catedral conserva además huellas directas de Caterina, cuyo escudo aparece en la pila bautismal fechada en 1491.
En La Resa dei Conti nel Giardino della Serenissima, Asolo acoge el arco de Flaminio Torriani, llamado el Illegittimo. La novela le entrega una lista de objetivos que incluye a Isabella Cortese y devuelve después al personaje al paisaje de Asolo para el duelo con el conde Pompilio di Porcia.
La ficción se declara como tal: la historia ofrece la piedra y la novela deposita sobre ella una segunda memoria.